Herman Miller
 
 
Don Chadwick
 

Biografía de diseño

Don Chadwick no es uno de esos diseñadores que dicen que su estudio 'real' lo llevan en la cabeza. El estudio real de Chadwick está en Santa Monica, y prefiere llamarlo 'un laboratorio experimental.' 'No nos importa ensuciarnos las manos y correr riesgos,' dice.

Su equipo de laboratorio incluye sierras y amoladores, tornos, taladros y tornillos de banco en vez de máquinas controladas por ordenador. La informática, admite Chadwick, está muy bien para algunas cosas, pero cuando le dicen que una nueva silla podría perfectamente haber sido diseñada por ordenador, contesta amablemente, '¡Estás loco!'

'La única forma de saber si una silla es confortable es sentarse en ella y hacer los cambios necesarios,' dice Chadwick. 'Un ordenador no entiende las sutilezas de un diseño de silla. Las buenas sillas son demasiado complejas.'

¿Demasiado complejas? Sí, y no sólo para los ordenadores.

'La mayoría de los diseñadores industriales no se toman en serio el diseño,' dice. ' Su formación no les ha enseñado a prestar atención a los detalles. Es demasiado personal, demasiado parecido a la cirugía. Y además, tienes que estar enamorado de este tipo de trabajo.'

El amor de Chadwick por el diseño de muebles viene de su infancia, cuando un abuelo ebanista le enseño a usar las herramientas de su profesión – herramientas manuales que requerían habilidad, precisión y paciencia. Más tarde, a diferencia de otros estudiantes de diseño industrial en UCLA a mediados de los 50, se especializó en el diseño de muebles. Y tras asistir a una clase de Charles y Ray Eames, Chadwick se convenció de que el diseño de muebles ofrecía a los diseñadores, incluso los diseñadores industriales, la posibilidad de utilizar materiales de modo innnovador, y contribuir a mejorar la calidad de vida de la gente.

Atribuye al menos parte de su optimismo a la 'imprudencia losangelina' de que padece por haber vivido siempre en el sur de California. ' Aquí la gente tiene menos miedo de fracasar, así que estamos más dispuestos a correr riesgos. Es terreno abonado para la innovación.'

Durante más de dos décadas, Chadwick ha tenido un fiel compañero en sus imprudentes aventuras. 'Herman Miller no teme arriesgarse con nuevas ideas. Esa es la razón del éxito de la empresa durante tanto tiempo, y también una razón por la cual es interesante trabajar para ellos.'

La conexión Santa Monica-Zeeland continúa, y en el laboratorio se oye el ruido de las lijadoras y sierras mecánicas. Al fin y al cabo, así es como son los verdaderos gabinetes de diseño.

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